fbpx
GT: +502 2291-4444 / CR: +506 4000-1777 / PA: +507 265-4800 info@berlitzca.com

Recuerda la primera vez que empezó a aprender un idioma extranjero. Para muchos lectores probablemente fueron las lecciones de francés, alemán o español en la escuela.

Yo era uno de los que tuvieron la suerte de ser “bueno en idiomas” y estudié los tres. Al igual que yo, me imagino que puede recordar amigos que se paralizaban al pensar en hablar un segundo idioma en clase.

El psicólogo Albert Bandura llamó a esto “persuasión social”; yo considero que solo se trata de miedo a exponerse frente a los demás compañeros. Los maestros suelen definir esto en términos de “tener (o no tener) un talento”: el estudiante A es bueno en idioma, pero el estudiante B simplemente no lo es.

Pero hay otro argumento: que en realidad aprender un idioma no tiene relación alguna con la aptitud natural sino con otros factores, como el entorno de aprendizaje y la exposición al idioma.

Noam Chomsky introdujo una idea polémica sobre el aprendizaje de idiomas en la década de 1960, conocida como el “dispositivo para la adquisición del lenguaje”. Sugirió que los niños tienen una gramática universal incorporada que les permite aprender cualquier idioma. En pocas palabras, aprender un primer idioma es fácil porque las personas están programadas desde el nacimiento para hacerlo.

Pero este concepto es motivo de discordia entre muchos investigadores, porque existen razones lógicas para estar en desacuerdo con las ideas de Chomsky.

Juego de herramientas lingüísticas

El lingüista Yukio Otsu por ejemplo, expresó una opinión válida al sostener que el “dispositivo para la adquisición del lenguaje” no parecía que pudiera adaptarse a diferentes dialectos y acentos.

En otras palabras, “el dispositivo” le ayudaría a aprender una forma estándar de inglés, pero posiblemente no le ayudaría a aprender la forma de hablar Geordie o de Bristol, los acentos más difíciles del inglés británico.

Otra investigación ha cuestionado por qué algunas personas aprenden los idiomas con más lentitud que otras. Porque, en teoría, si el dispositivo de Chomsky existiera debería activarse a la misma velocidad en todos los alumnos.

No obstante, un estudio reciente realizado en la Florida Atlantic University parece insinuar que el dispositivo de Chomsky podría de hecho existir, aunque se comportaría de una manera ligeramente diferente.

Los investigadores estaban estudiando el aprendizaje del vocabulario y la gramática entre los estudiantes que hablaban inglés y español como primer idioma. Encontraron que los niños desarrollaban un juego de “herramientas” diferente para adaptarse a cada uno de los idiomas que aprendían.

El estudio se llevó a cabo con niños en escuelas estadounidenses, donde tanto el inglés como el español se hablan ampliamente. Los investigadores descubrieron que, a medida que el inglés de los niños mejoraba por estar en un entorno en gran medida angloparlante, su español empeoraba.

Esto significa, en términos reales, que los estudiantes no tienen solo una “gramática”, o conjunto universal de reglas que cubre todos los idiomas que aprenden. Porque si los niños estaban usando las mismas “reglas” o “recursos” para aprender ambos idiomas, no habría empeorado su conocimiento del español. En cambio, estos estudiantes fueron capaces de crear nuevas gramáticas, o nuevas herramientas, muy diferentes unas de otras.

Exposición al lenguaje

Estos hallazgos son interesantes porque sugieren que el cerebro es capaz de desarrollar conjuntos ilimitados de recursos, cada uno único para el idioma adicional que aprende, ya sea su primer, segundo o incluso vigésimo idioma.

El equipo que llevó a cabo el estudio sugiere que esta barrera podría estar más relacionada con el entorno, con la exposición al lenguaje y, por lo tanto, no estaría asociada al cerebro.

Puesto de esa manera, el indicio de que ya tenemos los recursos para aprender tantos idiomas como deseemos es posible que represente un cambio en el juego. Esto se debe a que existiría el potencial de crear condiciones para que todos, independientemente de la edad o el nivel, dominen varios idiomas a la vez.

¿Solo incorporar?

Pero si bien este nuevo estudio demuestra que la capacidad de “incorporar” del alumno de idiomas es clave, no es un descubrimiento importante en sí mismo. El lingüista e investigador educativo Stephen Krashen hace años que sostiene que esto es así.

La capacidad para “incorporar” de los estudiantes o su exposición al idioma es claramente un factor importante en el aprendizaje de nuevos idiomas. Pero la forma en que se incorporan los conocimientos puede tener también la misma importancia. Y esto se puede ver en la forma en que los estudiantes aprenden idiomas, tanto dentro como fuera del aula.

Imagen: Unesco

Vivimos en un mundo digital, donde nuestros estudiantes parecen cada vez más inclinados al aprendizaje en línea. Y esta inclinación al aprendizaje en línea parece estar ganando popularidad.

Los estudios han mostrado cómo los diferentes estudiantes están en un espacio virtual. Se arriesgan más con los idiomas y parecen vacilar menos a la hora de participar. Las nuevas comunidades se desarrollan en espacios en línea donde los estudiantes parecen sentirse cómodos para compartir ideas, construir redes y desarrollar sus conocimientos juntos.

El uso creciente del espacio virtual significa que algunos estudiantes están comenzando a encontrar su identidad en línea. De repente, están explorando su potencial sin temor a cometer errores.

Quita el factor miedo en el aprendizaje de un idioma, y las posibilidades son infinitas. E incluso podría significar que ser multilingüe se convierta en la norma y no en la excepción.

Nota tomada de weforum.org
Christopher Timothy McGuirk
Lecturer, University of Central Lancashire